A pesar de los retrasos acumulados, las obras del Corredor Ferroviario Mediterráneo siguen avanzando. Sin embargo, surgen dudas sobre si la infraestructura final contará con la capacidad necesaria para responder a la demanda futura.
El pasado 23 de septiembre, el Movimiento #QuieroCorredor —una iniciativa impulsada por la Asociación Valenciana de Empresarios (AVE)— organizó, en colaboración con Foment del Treball, un encuentro centrado en analizar los avances y retos pendientes del Corredor Mediterráneo en Catalunya.
Durante la jornada, Xavier Lluch, experto en transporte y asesor del Movimiento #QuieroCorredor, ofreció una visión técnica detallada del estado actual de las obras, así como de los principales cuellos de botella en el territorio catalán.
Entre los hitos destacados, Lluch mencionó:
No obstante, también alertó sobre varios puntos críticos que podrían comprometer la capacidad del corredor. Uno de los más preocupantes es la posible saturación, a corto/medio plazo del tramo en ancho estándar entre Mollet y la frontera francesa, una vez estén conectadas y operativas infraestructuras clave como:
El tramo entre Mollet y la frontera francesa, de aproximadamente 145 km, está destinado al tráfico mixto —trenes de alta velocidad de pasajeros y trenes de mercancías— y cuenta actualmente con solo tres apartaderos. Esta configuración lo convierte en un potencial cuello de botella para todo el tráfico del Corredor Mediterráneo hacia Europa. En este contexto, la implantación del ancho internacional a través de la línea de Portbou se plantea como una solución estratégica para aumentar tanto la capacidad como la resiliencia de la conexión ferroviaria con el continente.
Lluch presentó las conclusiones del estudio realizado por CENIT —Análisis de capacidad de la línea en ancho UIC Barcelona–frontera francesa (abril 2023).
En la zona sur de Barcelona, también se señaló la limitación de capacidad en los tramos de vía única en Sant Vicenç de Calders y La Boella, que podrían convertirse en nuevos cuellos de botella.
Ante este panorama, Lluch subrayó la necesidad de contar con estudios oficiales de capacidad para los distintos tramos del Corredor Mediterráneo, que permitan planificar con rigor y anticipación las inversiones necesarias para garantizar su funcionalidad a largo plazo.
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