España y los proyectos intermodales, rezagados en la convocatoria CEF 2024

Clementine Suraud Kiffer,

España y los proyectos intermodales, rezagados en la convocatoria CEF 2024


La resolución de la convocatoria 2024 del programa europeo Connecting Europe Facility (CEF) ha dejado resultados poco alentadores para España. De los 2.800 millones de euros adjudicados, nuestro país ha recibido apenas 18,5 millones, lo que representa menos del 0,7% del total. Incluso considerando posibles participaciones de empresas españolas en consorcios internacionales, las cifras publicadas en prensa elevan la cantidad a 42 millones de euros, es decir, un 1,5%, muy por debajo del 10% que correspondería por participación teórica.

Más allá del resultado individual, preocupa la ausencia total de financiación para proyectos intermodales en España. Las ayudas se han centrado en aparcamientos para camiones, una actuación positiva, pero de menor impacto estratégico dentro de la visión europea de movilidad sostenible.

En los próximos años se iniciará un nuevo ciclo inversor de más de 2.000 millones de euros entre inversión pública y privada. En este contexto, resulta crucial entender la tendencia futura de los fondos CEF para definir una estrategia financiera alineada con la magnitud de los retos que se avecinan y que los actores del sector puedan preparar proyectos, en especial intermodales, con altas posibilidades de éxito.

Los grandes beneficiados de esta convocatoria han sido los países del Este. Proyectos como el desarrollo de Rail Báltica en Estonia, Letonia y Lituania (295 millones), la modernización ferroviaria en Chequia (295 millones), la parte polaca de Rail Báltica (294 millones) o la mejora de la red ferroviaria en Grecia (277 millones) destacan entre los adjudicatarios. Polonia, en particular, recibirá 451 millones de euros, a los que se suman 76 millones para la conexión con Ucrania. Esta distribución de fondos parece confirmar una priorización de los corredores hacia el Báltico y el Mar Negro, en detrimento del Corredor Mediterráneo. Aunque se logró frenar el intento de cortar este corredor en Zagreb, la financiación actual sugiere que Europa podría estar avanzando, de facto, hacia una reconfiguración de sus prioridades logísticas. Aunque esta tendencia afecta más directamente a los puertos del Adriático, también impacta negativamente en el conjunto del Corredor Mediterráneo, debilitando su papel estratégico en el comercio con Ucrania y el centro de Europa. Es momento de reflexionar y reforzar la presencia española en futuras convocatorias, con propuestas ambiciosas y bien alineadas con las prioridades europeas.

Modify cookies